jueves, 14 de noviembre de 2013

Ruta Patrimonial Barrio Matadero Franklin: PARTE II MERCADO-MATADERO

Seguimos nuestra ruta, luego de relajarnos en el silencio y quietud del Barrio Huemul. Nos internamos en el mercado, con toda su alegría y bullicio.

Aún se mantiene la antigua fachada por donde entraban a trabajar los obreros, es realmente bellísima, pero quién sabe cuánto tiempo más se mantendrá en pie, puesto que no hay aporte del gobierno por mantener sectores históricos.
Cuando entramos nos encontramos con las llamadas pilastras, en donde vendían frutas, verduras y mercadería.



Los vendedores nos saludaban y agradecían por recorrer la ruta brava del matadero, y nos recomendaban empaparnos de historia; nos daban la bienvenida con su tradicional picardía y alegría.

 Más abajo contaré sobre el tremendo trabajo que hacían los matarifes. Tuvieron una época de oro; cuando ésta terminó tuvieron que reinventarse en diferentes rubros.
 "Los Hermanos Muñoz" es una fresca pescadería, y uno de sus ellos fue matarife.
 ¡¡Hermosa presentación de los productos.!!

Me encantó esta antigua pieza publicitaria: un hombre robusto alimentado con harina tostada, versus uno bien deteriorado que NO se alimentó con harina tostada.


En el mercado puedes encontrar de todo, fresco y a buenísimos precios.
Aquí un señor muy amable vendía huevitos de codorniz


 Luego de recorrer el mercado nos internamos en la médula de toda una historia santiaguina:
 El Matadero Franklin.

En 1847 el presidente Manuel Bulnes solicita la creación de un matadero para controlar todo tipo de carne, que se faenará en un sólo lugar, muy lejos de Santiago Centro, por lo que se instala entre las calles Arturo Prat, Placer, San Francisco y Franklin. Una manzana completa en donde llegaban los animales de campo, se faenaban y se surtía completamente a todo Santiago de carne fresca.

Todo estaba bien organizado. Se dividía en corrales, sector de bovinos, vacunos, cerdos.
Los matarifes eran quienes hacía el trabajo de "beneficiar" al animal. Éste trabajo era realmente profesional, cada hombre tenía su especialización: con tranquilidad y esmero uno era el que lo aturdía, mientras el animal estaba en un sueño breve el segundo lo "beneficiaba" y así en adelante seguían los encargados de quitar la piel y dar paso al encargado de despostar.
 
El trabajo del matarife debía tener toda una técnica y no cualquiera lo hacía. El rango de ésta profesión se asemeja a lo que hoy son los mineros de grandes empresas.

Los matarifes estaban asociados a un sindicato muy poderoso que los proveía monetareamente, llegando a ganar muy buen sueldo de forma semanal (calculado en peso actual $100.000 diarios), también se les entregaba porciones de carne a cada familia del trabajador y contaba con una cédula o carnet de experiencia en el rubro. 
Vivían muy cerca del matadero por lo que despertaban al sonar la campana que avisaba el comienzo de la jornada laboral.

No cualquiera podía beneficiar a un animal. El trabajo debía ser limpio, rápido para que éste no sufriera y por sobre todo tener mucha fuerza y soporte al frío, ya que los matarifes trabajaban de 2:00 a 9:00 de la mañana, con delantales color caqui y pantalones arremangados, también de éste color y a pie descalzo para no contaminar así la carne y subproductos, además sacaban temprano la carne fresca evitando riesgos de contaminación..

Trabajaban en cuadrillas por lo que en 20 corrales habían 20 cuadrillas y beneficiaban a 900 animales en un día.

Un matarife debía ser sano y muy bien alimentado, el peso mínimo que se requería para postular a éste cargo era de 80 kilos, y la alimentación consistía en:

2:00 AM: Caldo de patas.
4:00 AM: Sanguche de pernil.
7:00 AM: Cazuela de ave. 
9:00 AM: Churrasco, bistec con ensaladas.

Bebían sangre con coñac cuando hacía frío y en verano disfrutaban de medio litro diario de chicha con naranja o pisco con bebida PAP helada.

La vida era muy sacrificada, pero a la vez gustaban de pasarlo muy bien por lo que tenían fiestas a diario durante el día, a partir de las 12:00. El sector era llamado el barrio de los cuchillos.

Los matarifes eran tan valorados que además obtuvieron un mausoleo en el cementerio general, y fundaron también "El club deportivo Magallanes" puesto que el sector de los cerdos era de trabajadores de la región de Magallanes.

Y en éste trabajo diario y muy potente es como nace la cueca urbana, en pleno barrio Franklin. Se armaban ruedas en las calles y bailaban cueca brava: hombres de trabajo rudo y mujeres desenfadadas, por lo que el baile era tremendamente sensual y a la vez con el carácter fuere, propio del barrio, del trabajo y experiencias de vida. Habían quintas de recreo donde bailaban cuecas todos los días, comiendo y bebiendo.

En los años 40 dejan de trabajar tan seguido, puesto que ya no surten de carne a toda la ciudad y en los años 50 reaparece el sistema de refrigeración. Ya en 1969 decae el el mercado Franklin, el presidente Eduardo Frei Montalva crea el Mercado Matadero Lo Valledor; y los matarifes portadores de sus cédulas de expertos y profesionales se sienten seguros de un nuevo trabajo, pero en el año 1970 bajo el gobierno del presidente Salvador Allende los trabajadores del nuevo matadero son sólo participantes de aquel gobierno dejando a los matarifes sin trabajo y de brazos cruzados.

Pronto el nuevo moderno Matadero Lo Valledor se va a pique porque no tenía a los expertos trabajadores que tantos años habían beneficiado animales. Y por otro lado muchos matarifes sin trabajo se ven obligados a cambiar de rubro.

Las cuecas son testigo de historias de éstos trabajadores como la de Los Chileneros que se llama "Los Matarifes":


"Despierta pues cuadrinito
que es hora de madrugar y a pata pelá

ya tocaron la campana
es preciso trabajar y a pata pelá

ya tocaron la campana
es preciso trabajar y a pata pelá
levantate cuadrinito y a pata pelá

Ya vienen los cuadrinos
a sus trabajos
con sus ricas cuchillas

pelando tajo y a pata pelá

ya vienen los cuadrinos 
a sus trabajos y a pata pelá

pegando tajo si
son los cuadrinos

que ganan mucha plata
pa' tomar vino y a pata pelá

Engañan a las viejas
con las mollejas".

Y bueno dejo hasta acá ésta parte del recorrido... hay muchas historias que nos cuenta Ricardo, detalles fabulosos, por eso los invito  que realicen la ruta, yo acá trate de resumir, aunque debo decir que quedé fascinada, y les hubiera contado mucho más.

Hay que reconocer nuestro pasado e historia... creo que es necesario. Una época que todo era bastante más personal.. no habían grandes industrias faenadoras, cada hombre trabajaba con calma y a la vez fuerza sobre bovinos, vacunos y cerdos, por eso le llamaba "beneficiar el animal", pasaba a mejor vida, pero con el trato más humano y personalizado de la época...

En la siguiente entrada dejaré la última parte del recorrido.


Estela

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